En este espacio crecen ideas, pensamientos y emociones, abonadas por la esperanza de que todo puede ser mejor.

«Yo soy yo y mi circunstancia» José Ortega y Gasset

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miércoles, 13 de octubre de 2010

LA CAMPIÑA DE SAN PEDRO...



...el paraíso en la tierra, creado por Mónica y Cesar.
Es tan fácil amar a la naturaleza; solo hace falta mirar alrededor con los ojos del corazón.
Hace unos días atrás, tuvimos la hermosísima idea de visitar San Pedro, esa preciosa localidad en medio del campo bonaerense; y particularmente La Campiña: el campo donde Mónica y Cesar hacen brotar de la tierra maravillosas naranjas y hortalizas espectaculares, con hojas inmensas. La tecnología no está a la altura de las circunstancias, en este caso, porque apenas se entra al predio, el impulso natural es sacar la cámara para atrapar hasta el último detalle para llevarlo con uno, pero al pasar por los naranjos llenos de azahares, anhelamos la asistencia de la tecnología, para llevarnos con nosotros por siempre ese aroma tan especial que no tiene definición. No pude asociarlo a ninguna fragancia que haya aspirado nunca; es un olorcito dulce, que acaricia por dentro y da paz interior, producto de lo bien que uno se siente paseando por ahí.
Me encanta poder compartir, aunque más no sea, algunas imágenes que pude traer conmigo. Que pasen un buen momento los que me honran con su visita.


jueves, 3 de septiembre de 2009

La Luna Madre

Descubrí el porqué los lobos aullan a la luna.
Hay una historia que dice que una vez iban la luna y el sol por el bosque y encontraron un lobito bebé perdido. La luna, que deseaba mucho ser madre, le pidió a su esposo el sol que lo recogiera para que ella lo pudiera cuidar. Aunque el sol no estaba muy convencido, porque prefería buscar a la familia del lobito, finalmente accedió.
La luna lo cuidó y le dió todo su amor. Le enseñó lo que estaba bien y lo que estaba mal, y también a aullar, El lobito sabía que cuando la luna desaparecía del cielo era porque estaba enojada; cuando estaba en cuarto menguante era porque el lobito se había portado mal, cuando estaba en cuarto creciente ya lo había perdonado y cuando estaba llena era porque estaba muy feliz. Un día se toparon con la familia del lobito. El sol le explicó a la luna que lo mejor para el pequeño lobo era estar con los suyos. Con mucho pesar, la luna dejó que el lobito fuera con su familia; pero el pequeño lobo núnca se iba a olvidar de su "nodriza", y le contó a todos los demás lobos lo que había vivido con la luna y el sol. Por eso, en las noches de luna llena, los lobos suben a lo más alto de las montañas para saludar con su aullido a la luna madre.

Jack - O - Lantern


Después de la bendita globalización (que en lugar de unirnos, sirvió para que nos pudiéramos pelear con más gente), distintas culturas fueron asimiladas por otras. Pienso ahora en la conquista española del nuevo continente; como entonces, ahora también esta nueva "fusión" cultural pulveriza la esencia de algunos pueblos menos agraciados económicamente.

Como sea, alguna vez dijo Ernesto Sábato que las pasiones humanas son constantes a través de los tiempos, y así vemos las mismas maravillas y atrocidades en personajes a lo largo de la historia, que repiten aciertos y horrores.

Bueno, ahora a lo que iba. Sintetizando, con este movimiento de las culturas, nos llega una calabaza que invade casas, vitrinas, y todo lo que pueda exhibir algún adorno, a pesar de que si nos preguntamos qué nos dice esa calabaza o qué queremos decir nosotros poniéndola adonde haya un lugar que la pueda contener, no sé cuántos podrían responderse esa pregunta.

Tal parece que la calabaza en realidad es un nabo que le dio el señor de las tinieblas a un irlandés borracho y pendenciero llamado Jack, todo por no poder recibir su alma en el inframundo.

Unos años antes, Jack se encontraba en un bar consumiendo todo lo que su capital le permitía. Cuando ya no tuvo más dinero, hace un trato con el diablo que ahí se encontraba,: el diablo se transformaría en monedas para que pudiera seguir tomando a cambio de que después Jack le entregue su alma. Cuando llega el momento, Jack le pide un último favor antes de entregar el alma: que le muestre cómo se transformó en monedas. Previo a esto, Jack se marca una cruz en la palma de la mano y el diablo transformado en monedas queda atrapado en ella. Para liberarlo, Jack le exige 10 años de plazo para entregar el alma.

Cumplido los 10 años, Jack lo engaña nuevamente: le pide una manzana de un árbol próximo; en el tronco había grabado una cruz y el diablo queda atrapado sin poder bajar. Esta vez pone como condición para liberarlo que jamás le pida su alma, a lo cual el diablo accede.

Pasados 10 años, Jack muere. Dios no puede recibirlo en el cielo por los numerosos pecados que tiene. Cuando llega al infierno, el diablo le dice que no puede recibir su alma por el pacto que hicieron; a cambio, el diablo toma un nabo, lo ahueca y pone dentro una braza del fuego infernal para que lo alumbre en su eterno andar en el limbo.

De esa forma, se adoptó este candil infernal para iluminar el camino a casa a las almas errantes.

Cuando los irlandeses llegaron a América, descubrieron las calabazas y la adoptaron porque les permitía ahuecarlas más fácilmente.